¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE EMPODERAMIENTO?

 

Cuando se trabaja en temas de promoción y fortalecimiento comunitario, es común utilizar o escuchar la palabra “empoderamiento” y como suele ocurrir con este tipo de conceptos complejos, a medida que su uso se extiende, su significado se desvanece. Las palabras, como las hadas de los cuentos infantiles, tienen esa magia y llegan a convencernos de que basta decir que hacemos algo para que eso que decimos que hacemos se haga realidad.

 

Cuando se comienza a notar que sucede algo así, para evitar que los términos se ahuequen y que su significado se pervierta o vanalice, es útil realizar un ejercicio breve que consiste en preguntarse: ¿de qué estamos hablando? En este caso, y del mismo modo en que Raymond Carver se preguntaba ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor? cabe cuestionarse ¿de qué hablamos cuando hablamos de empoderamiento? y mirar hacia atrás, para encontrarnos con quienes comenzaron a usar el concepto.

 

Según la definición más aceptada, el empoderamiento es “el proceso mediante el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo en cuanto grupo social, para impulsar cambios positivos en las situaciones que viven, basados en el libre acceso a la información y la participación inclusiva.

 

De la definición, surgen tres aspectos claves del empoderamiento que muchas veces, cuando la palabra comienza a usarse desaprensivamente, quedan invisibilizados y se olvidan.

 

En primer lugar, se nos habla de un proceso, es decir de algo que necesita un desarrollo en el tiempo. El empoderamiento no es algo que vaya a suceder de pronto, por un acto de voluntad o de repentina lucidez, sino algo que merece y requiere esfuerzo continuado. Activismo y convencimiento.

 

En segundo lugar, y siempre de acuerdo a la definición, si bien el empoderamiento es algo que refiere a las personas, no se trata de un proceso de desarrollo individual sino que requiere conciencia, aprendizaje y accionar colectivo. Que nos reconozcamos como parte de un grupo social que comparte determinadas características y que se plantea determinados cambios en las situaciones que viven sus integrantes.

 

Y en tercer lugar (y esto es fundamental), se requiere que las personas involucradas tengan un amplio y libre acceso a la información que necesitan (porque es muy difícil plantearse cambios a situaciones que no se comprenden plenamente) y que participen activa, determinante, inclusiva y democráticamente.

 

Cada una de estas características sin las cuales no existe empoderamiento real se comprenden mejor si hacemos ese ejercicio que proponíamos, de mirar hacia atrás para encontrarnos con quienes acuñaron el concepto. El concepto de empoderamiento tiene su origen en las enseñanzas del educador popular Paulo Freire y su desarrollo teórico estuvo ligado a los estudios de género y los feminismos de la llamada “segunda ola”.

 

Su aplicación fue propuesta por primera vez a mediados de los 80 por una red de grupos de mujeres e investigadoras (Direct Action for Women Now), para referirse al proceso a través del cual las mujeres comenzaban a reclamar equidad (material y simbólica) e incrementaban sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos.

 

Poco a poco, la aspiración al empoderamiento se extendió a otros colectivos vulnerables, definidos por la edad, la etnicidad, los ingresos, las preferencias sexuales, etc. y es vital entender que el concepto se relaciona con el poder entendido, no como dominación sobre los demás, sino como capacidad de aumentar la auto-confianza, sentir orgullo por lo que se es, informarse adecuadamente, educarse, organizarse, participar en la toma de decisiones, negarse a discriminar o a ser discriminados, y aspirar a y luchar por una vida de mayor calidad y bienestar.

 

Poder no sobre los otros, sino con ellos.

Esta larga introducción nos pareció necesaria para presentar aquí tres trabajos en los que Latin@s en Toronto ha abordado temáticas relacionadas con la valoración de los adultos mayores y su empoderamiento, así como con el abiso y el desconocimiento de sus derechos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL, INMIGRACIÓN E INTERCULTURALIDAD
ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL, INMIGRACIÓN E INTERCULTURALIDAD
 
Webinar preparada por Latin@s en Toronto en el marco del proyecto Conéctate en la que, a partir de los estereotipos basados en la edad y el rol que ellos pueden tener en el desconocimiento de derechos y el malatrato, se analiza el rol jugado por los inmigrantes en la estructura demográfica canadiense.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
.