CONCEPTOS BÁSICOS [1]

OTRO Y OTREDAD

Para cada uno de nosotros cualquier otra persona es un «otro», cuya otredad construimos como forma de conocer, reconocer y afirmar nuestra propia identidad tanto a nivel individual como a nivel colectivo.
La afirmación anterior contiene dos presupuestos básicos:

1) Que la otredad no es tanto algo propio del otro como una construcción de la cual nosotros participamos de modo no menor.
2) Que necesitamos y utilizamos esa otredad ajena como una forma de construirnos como sujetos y como colectivos.

Esa «construcción del otro» como diferente a nosotros mismos no necesariamente es excluyente ni invalidante. Puede ser -y de hecho es deseable que sea- el reconocimiento de las diferencias y la riqueza que aportan al cuerpo social. Un antídoto contra la uniformidad, la homogeneidad y la simplificación.

Sin embargo es muy difícil separar esa «construcción del otro» de consideraciones valorativas. Y una vez que se ha comenzado a valorar al otro en función de características que nosotros mismos le adjudicamos, se hace posible estereotiparlo, estigmatizarlo, discriminarlo e incluso temerle y odiarle.

Cuando características como la raza, la clase, las creencias, el género, la cultura, el lugar de procedencia, la edad, las preferencias sexuales, etc. comienzan a tener el status de valor, estamos frente a los aspectos más oscuros y potencialmente dañinos de la conducta humana.

Puedes encontrar elementos de reflexión sobre la otredad en un formato muy atractivo en uno de los capítulos de «Mentira la verdad – Filosofía en la calle» de la TV educativa Argentina haciendo click: aquí

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