VÉRTIGO, HUMANISMO, MULTICULTURALIDAD

 

La tensión de años anteriores entre políticas que continuaban siendo restrictivas y excluyentes y las puertas que se abrían a un mundo en cambio, se resolvió en los años ’70 con el vértigo y la audacia que caracterizó a esa época.

En 1969 Canadá finalmente firmó los acuerdos de la Convención de Ginebra sobre los Refugiados de 1951 y el Protocolo de 1967 y dejó atrás una postura que ya no reflejaba los sentimientos de su población.

 

A partir de entonces y en apenas una década, Canadá recibió (en cifras aproximadas):

 

10.000 refugiados checoeslovacos tras la invasión de ese país por las tropas de Pacto de Varsovia (1969),

2.000 refugiados tibetanos perseguidos por el gobierno chino (1970),

40.000 objetores de conciencia estadounidenses que se negaban a ser alistados en la Guerra de Vietnam (1969-1970),

2.500 ciudadanos chilenos perseguidos tras el golpe militar de 1973 (1974),

7.000 asiáticos asentados en Uganda que escapaban a la dictadura de ese país (1975) y

60.000 “boat people” que huían de Vietnam, Laos y Camboya (1979).

 

Es cierto que hubo velocidades de respuesta muy diferentes de acuerdo a quiénes solicitaban refugio. Por ejemplo, la demora de casi un año en resolver la situación de los peticionantes de asilo chilenos y las razones esgrimidas por quienes se negaban a recibirlos, fue en aquel momento algo extremadamente decepcionante. Pero es innegable que la actitud del país y de su gente respecto a la acogida de personas por razones humanitarias había dado un vuelco de 180 grados.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR/UNHCR) lo reconoció así en 1986 otorgando el Premio Nansen «al pueblo candiense» siendo esa la primera y única vez en 63 años que el premio se concedió a toda una población.

 


 

Los progresos de Canadá en cuanto a la recepción de refugiados se vieron acompañados por cambios similares en las políticas de aceptación de nuevos inmigrantes y a estos cambios no fueron ajenos los nuevos roles asumidos por las mujeres en todos los niveles del quehacer social.

La entrada de las mujeres al mundo del trabajo, su creciente acceso a la educación secundaria y terciaria, la liberalización de las costumbres, la popularización de la píldora anticonceptiva a partir de 1967 y el descenso pronunciado de las tasas de natalidad (que en esos años se acercaban ya a la llamada «tasa de reemplazo»*) , hacían imperioso un cambio de rumbo en las políticas poblacionales del país. Las mujeres inmigrantes ya no venían a «poblar el país con sus hijos», sino que aspiraban a grados de libertad y autonomía cada vez mayores. Se vio entonces la necesidad de que ingresara al país una cifra del 1% de la población total y que esa entrada fuera constante (algo que, como podemos ver en nuestra línea de tiempo, finalmente se alcanzó sobre finales de la década siguiente y se ha mantenido desde entonces.)

Ese objetivo de una inmigración continuada y constante, por lo que hemos visto a lo largo de todo nuestro recorrido, exigía que Canadá dejara de mirar hacia (y mirarse a si mismo en) Europa.

Los resultados de aquellos cambios radicales en las políticas inmigratorias no sólo se manifestaron en un desarrollo potente de las fuerzas productivas sino que comenzaron a ser visibles en los modos de crear y consumir cultura, en los cánones estéticos, en la aceptación de lo distinto y de las identidades diferentes y en la aparición de más y más rostros a los cuales era muy difícil atribuirles una «otredad» definida. La multiplicación y la mixtura de las otredades contribuía a la generación de lo imprevisto.

 

El 1971 (en coincidencia con un pico de actividad separatista en Quebec y posiblemente como forma de neutralizarlo) se reconoció la multiculturalidad como elemento esencial y deseable de la sociedad canadiense. Y no fue casual que quien convenciera al Primer Ministro de la época Pierre Eliot Trudeau de la pertinencia de adoptar ese enfoque, haya sido Paul Yuzyk, conocido hoy como «padre del multiculturalismo», un descendiente de inmigrantes ucranianos llegados a principios del siglo.

Poco después, en 1976, se aprobó la nueva Immigration Bill, que racionalizaba y ampliaba los criterios a seguir en las políticas inmigratorias tomando el multiculturalismo como principio rector. En 1978 se comenzaron a aplicar algunas de las nuevas reglamentaciones, se eliminaron varias “inadmissible categories”, como la epilepsia o la homosexualidad y sobre el final de la década, a la inmigración china y caribeña, ya totalmente normalizadas y en alza, se le agregaron otras tres: “the Indochinese, the Latin American Political Prisoners and Oppressed Persons and the East European Self-Exiled Persons”.

Estaba cambiando la orientación de las políticas, cambiaba el lenguaje con el cual «el otro» era nombrado y el respeto con el que se lo recibía, y cambiaba el paisaje humano y cultural (en especial el de las grandes ciudades).

Esos cambios eran y han cotinuado siendo una edificación social surgida del esfuerzo y la perseverancia de cada una de las personas y cada uno de los grupos con los que nos hemos encontrado a lo largo de este recorrido de más de un siglo.

 

Canadá, a partir de entonces, comenzó a ser (con sus defectos y sus virtudes) el país que conocemos. Una sociedad en construcción. Perfectible, como nosotros mismos.

 

* Nota: La «tasa de reemplazo» es la fecundidad mínima necesaria para que una población cerrada (sin considerar las migraciones) se sostenga indefinidamente en el tiempo sin disminuir su volumen, y suele cifrarse en 2,1 hijos por mujer.

 


Imágenes:

El Primer Ministro Trudeau da la bienvenida a un grupo de refugiados tibetanos en Ottawa en un gesto inédito hasta entonces.

Refugiados estadounidenses en Toronto que se niegan a ser alistados para participar en la guerra de Vietnam.

Activista social llegada luego del golpe miltar en Chile, fundadora de una de las primeras organizaciones latinoamericanas de Toronto.

Refugiados asiático-ugandeses en el aeropuerto de Montreal.

Grupo de vietnamitas conocidos en la época como «boat people» tras un naufragio en Indonesia.

Dos modelos en el Kensington Market

Trabajadoras inmigrantes de diferentes procedencias en un taller metalúrgico de Toronto.

Estudiantes de ESL, una de ellas refugiada laosiana y la otra checoeslovaca.

La Gay Pride Parade en una demostración frente a las oficinas del Dpto. de Inmigración 6 años antes de que se eliminara la homosexualidad de entre las «inadmissible categories».

 

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