PROMESAS, ESPERANZAS Y REALIDAD

 

A causa de la hambruna ocasionada por la «peste de la papa» de 1848, iniciada en Irlanda pero que luego se extendiera por todo el continente, millones de europeos iniciaron una corriente inmigratoria hacia América que luego se prolongó durante décadas y fue continuamente alimentada por razones demográficas, políticas y económicas.

En las 2 últimas décadas del siglo XIX y los primeros años del siglo XX, el centro y el este de Europa fueron regiones particularmente afectadas por conflictos civiles, guerras y empobrecimiento generalizado, y a causa de esa situación cientos de miles de personas, en ocasiones pueblos enteros, malvendían sus tierras o sus enseres de trabajo y emigraban, muchas de ellas hacia Norte América, atraídas por las políticas de captación de inmigrantes que en aquellos años se habían comenzado a desarrollar tanto en los EEUU como en Canadá, que recién comenzaba su vida independiente.

Esas políticas de atracción de inmigrantes estuvieron basadas en:

1) varios tratados celebrados entre el gobierno y las poblaciones originarias a partir de los cuales las últimas debieron ceder la mayor parte de los territorios que ocupaban, y

2) la Dominion Lands Act, de 1872, que determinaba la entrega casi gratuita de tierras a quienes se comprometieran a cumplir determinados requisitos; básicamente cultivarlas y asentarse en ellas.

Si bien esas políticas estuvieron diseñadas en sus inicios para atraer población proveniente de las Islas Británicas, ya en 1890 resultó evidente que quienes demostraban más interés en asentarse en las praderas del oeste eran familias campesinas del centro y el norte de Europa como la de la fotografía. De ellos no conocemos más que lo que nos dicen las diferentes expresiones de sus rostros.

Dmytro Byckolo fue otro de los inmigrantes centroeuropeos llegados en esos años atraídos por el ofrecimento de 160 acres gratuitos para iniciar una nueva vida de paz y prosperidad. De él y su familia no tenemos una fotografía, pero nos ha llegado algo quizás más revelador: una carta del propio Dmytro a través de la cual podemos introducirnos brevemente en sus vidas.

La tierra que recibió Dmytro estaba ubicada en la Fish Creek Colony, en el Palliser Triangle, una extensísima zona semi-árida que ocupa una parte substancial de Saskatchewan, Alberta y Manitoba cuyo suelo y clima, con las técnicas agropecuarias disponibles en la época, no permitían obtener lo mínimo necesario para sostener a una familia.

Un día, sin saber ya qué hacer, escribió una carta pidiendo ayuda. Alguien la tradujo y alguien más, en una oficina de Ottawa, la recibió, la numeró, le colocó un sello y la archivó.

No sabemos qué sucedió después, ni qué fue de ellos, pero gracias a ese hecho fortuito podemos acercarnos a su drama, similar al que vivían miles de familias como la suya que, una vez desvanecido el sueño, debieron construir, con enormes sacrificios, el país real.

Si deseas, puedes ampliar esta información aquí o aquí.


Imágenes:

1) Inmigrantes centroeuropeos llegando a Norte América.

2) Cartel publicitario ofreciento tierra gratuita en las praderas del oeste canadiense.

3) Familia de inmigrantes centroeuropeos.

4) Carta solicitando ayuda.

5) Grupo de mujeres Doukhobor provenientes de Ukrania arrastando un arado en Manitoba.

 

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