VULNERABILIDAD Y DESARRAIGO

 

El niño que mira a la cámara como si quisiera decirnos algo con sus ojos a través del tiempo se llamó Chadwick Sandles.

El fotógrafo anotó su nombre poco antes de 1911 y gracias a eso sus familiares en Inglaterra han vuelto a saber de él después de más de un siglo.

De esta niña no sabemos siquiera el nombre, pero podemos elegir para ella alguno de los que figuran en los memoriales que hoy recuerdan, en muchos lugares de Canadá, a los “British Home Children”, que recién hace pocos años han comenzado a ser reconocidos como inmigrantes y trabajadores contratados.

La Revolución Industrial generaba en Inglaterra una creciente masa de familias sin trabajo, pero las colonias necesitaban la mano de obra barata que podían aportar sus hijos más pequeños.
De ese modo, entre 1860 y 1930, aproximadamente 120.000 niñas y niños fueron enviados a Canadá por sociedades de beneficencia que, a su vez, recibían un pago por cada uno.

El argumento utilizado para enviarlos a Canadá, Australia o algunas de las colonias británicas de África era que pasar su niñez en una granja era preferible a que continuaran viviendo en las calles de los slums londinenses. Y en ciertos casos pudo ser cierto.
Pero aunque algunos de esos niños fueron adoptados/contratados por familias que los trataron bien, muchos otros sufrieron abusos físicos, psicológicos y sexuales hoy inconcebibles, que se sumaban al trauma de haber sido separados definitivamentede todo aquello que alguna vez habían amado.

El 10% de la población canadiense desciende de aquellos niños y niñas que, con frecuencia, cuando formaron sus propias familias, nunca pudieron hablar con los suyos acerca del dolor que habían experimentado.

Puedes acceder al trailer de Forgotten, un documental cuyo estreno se anuncia para 2018 con un click aquí.

En 1923, ante el suicidio de tres «home children», se inició una investigación en el Parlamento inglés que llevó a que en 1925 Canadá prohibiera aquella práctica para el caso de niños menores de 14 años.

Paado el tiempo de contratación que solía culminar una vez alcanzada la mayoría de edad, más de 10.000 de aquellos niños sirvieron en el ejército canadiense y lucharon en la Primera Guerra Mundial. La carta que reproducimos debajo es de un soldado estacionado en Birmingham (precisamente su ciudad de origen), solicitando ayuda para intentar ubicar a su madre o su padre de quienes había sido separado 19 años antes.

El Parlamento de Canadá, siguiendo el ejemplo de Inglaterra y Australia, ha pedido disculpas públicas en 2017 por lo sucedido a aquellos niños, ha establecido el 28 de septiembre como fecha para recordarlos y se comprometió a tomar medidas reparatorias, entre ellas la inclusión de la temática de los “British Home Children” en los programas de las escuelas públicas de todo el país.

Puedes acceder a una nota de la CBC sobre este tema haciendo click aquí

(Puedes ampliar esta información en el website de Canadian British Home Children haciendo click aquí. Si te interesa el artículo que la Canadian Encyclopedia le dedica al tema; accedes a ese material con un click aquí.)


Imágenes:

Dos «home children», Chadwick Sandles y una niña cuyo nombre no conocemos.

Carta de soldado canadiense fechada en Birmingham.

Poster del documental Forgotten

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