EL FIN DE UNA ETAPA

 

Transcurrida la primera década del siglo XX se llegó a los máximos históricos de ingreso de inmigrantes a Canadá. Nunca alcanzados antes ni después.
En cada uno de esos años, la cantidad de inmigrantes ingresados fue equivalente a más de un 5% de la población total del país, un porcentaje 5 veces mayor al actual.
.
Las políticas de asentamiento en el oeste no habían sido totalmente exitosas en su objetivo primario de atraer inmigración proveniente del ámbito británico, ya que quienes llegaban desde Inglaterra y Escocia no lo hacían en las cantidades esperadas y por otra parte eran libres de asentarse en los grandes centros urbanos en donde las condiciones de vida eran mejores, pero mediante el flujo proveniente del este y el norte de Europa se había cumplido con la otra condición considerada imprescindible por quienes diseñaban esa políticas: asegurar que la población del país fuera blanca.
.
.
Esas políticas de atracción se habían complementado con las políticas de rechazo de las poblaciones «de color» consideradas indeseables: la prohibición de ingreso de inmigrantes afroamericanos a partir de 1911, acciones violentas en contra de la comunidad japonesa de Vancouver particularmente en 1907, la Head Tax que había prácticamente detenido la inmigración china desde 1885 y las trabas administrativas que limitaban al máximo la proveniente  de las posesiones británicas en Asia.
De ese modo, los censos de 1911 y 1921, registraron casi un 98% de población blanca (aunque cabe suponer que las cifras no reflejaban totalmente la realidad ya que una parte importante de los pueblos originarios no era censada.
A pesar del celo puesto por las autoridades en llegar a esos porcentajes de población de origen europeo, hubo siempre pequeños contingentes de personas que podían aprovechar la porosidad que inevitablemente tienen las fronteras, como el grupo de hombres sikhs que vemos en esta fotografía de 1905, pero su sola presencia generaba un rechazo muy grande y el ingreso de personas provenientes de la India quedó definitivamente prohibido en 1908.
.

Pero el año 1914 se dieron dos circunstancias, una de orden local (el incidente del Komagata Maru) y otra de orden global (el comienzo de la Gran Guerra) que desnudarían las dos debilidades esenciales de las políticas inmigratorias canadienses del Siglo XIX y buena parte del Siglo XX.
.
1)  la creencia de que existen grupos humanos moral e intelectualmente superiores a otros y que eso está expresado en el color de su piel, el lugar en el que viven, las cosas en las que creen o la cultura a la que pertenecen,
2)  hacer depender la evolución demográfica de un país de las dimensiones de Canadá de lo que estuviera sucediendo en una zona del mundo demasiado pequeña que, además, en la época que estamos considerendo, era extraordinariamente violenta e inestable.
El primer episodio tomó su nombre del buque japonés Komagata Maru, que transportaba a un grupo de unas 400 personas (sikhs, musulmanes e hindúes) que desafiaron la prohibición y pidieron que se les permitiera desembarcar en Vancouver por ser súbditos ingleses con iguales derechos a los que tenían quienes llegaban desde Inglaterra.
.
.
La demora de varios meses para que se resolviera la situación, los hechos de violencia física que padecieron los peticionantes en el puerto de Vancouver y un enfrentamiento con tropas inglesas a su regreso en el Puerto de Calcuta en el que murieron varios de los pasajeros, marcó una señal de alarma en el modo en que Canadá estaba manejando su política inmigratoria. El incidente no implicó cambios inmediatos, pero dejó un sabor amargo en la conciencia de todo el país.
Si te interesa profundizar en este episidio puedes hacer click aquí. Si deseas ver el emotivo pedido de disculpas del Primer Ministro ante el Parlamento en 2016, lo puedes hacer desde aquí
.
El segundo episodio, el comienzo de la Gran Guerra, involucró a la casi totalidad de los países europeos de los cuales Canadá había hecho depender sus flujos migratorios, lo que llevó bruscamente a cotas mínimas el ingreso de nuevos inmigrantes.
.
Pero además dio lugar a una de las decisiones más oscuras de la historia del país: el confinamiento, en 24 campos de detención y trabajos forzados, ubicados en regiones aisladas del país, de más de 8.000 hombres, mujeres, e incluso niños pequeños, en su mayoría ucranianos, acusados de ser «enemigos potenciales» a quienes, además, se les confiscaron sus bienes.
.
Era el fin de una etapa del largo y complejo proceso que estamos repasando y muchas cosas habrían de cambiar a partir de entonces.
El hombre que parece estar saludándonos con su taza de café desde un campamento de trabajadores forzados quizás lo intuye y brinda con nosotros por los tiempos por venir.
Con un click aquí puedes ver un video de 4 minutos realizado por el Canadian First World War Internment Recognition Fund Endowment Council.

Imágenes:
Familia de inmigrantes británicos llegando a Toronto.
Grupo de inmigrantes sikh en la estación ferroviaria de Vancouver.
Pasajeros del Komagata Maru (fotografía emblemática utilizada en el monumento erigido en Victoria que recuerda el episodio).
Grupo de trabajadores forzados ukranianianos detenidos en un campo de concentración en el norte de Ontario durante la Gran Guerra.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nombre *